¿No tienes horno? ¡No te preocupes! Este delicioso pastel de queso no requiere horneado, el refrigerador hará todo el trabajo por ti y tu y tus invitados quedarán felices
1. Pon las galletas dentro de una bolsa de plástico resellable y aplástalas con un rodillo hasta que se formen migajas muy pequeñas (también puedes usar un procesador de alimentos).
2. Sirve las migajas en un tazón mediano, mézclalas con el azúcar. Agrega la mantequilla y bate hasta que queden bien combinados.
3. Aplasta la mezcla en un molde de 22 cm. de diámetro (usa uno de los que puedes separar los lados de la base con un broche), haciendo que suba hasta 5 cm. de los lados. Enfría la base en el congelador al menos 10 minutos.
4. Con una batidora eléctrica a velocidad media-alta, bate el queso crema en un tazón grande hasta que quede suave. Incorpora poco a poco la leche condensada. Después agrega el jugo de limón y la vainilla.
5. Vierte la mezcla sobre la base. Alisa la superficie con una espátula de goma. Cubre con plástico y refrigera hasta que quede firme, aproximadamente 2:30 a 3:00 horas.
6. Desabrocha los lados del molde y quita el pastel de queso. Disfruta con frutos rojos frescos.
[[order]] [[autor]] escribió el [[time | date DD/MM/YYYY HH:mm]]
[[comment]]