2. Mezcla la crema, las yemas de huevo, el azúcar y el extracto de vainilla en un tazón mediano. Bate hasta que no queden grumos y la consistencia sea cremosa. Vierte cuidadosamente la mezcla en dos moldes individuales.
3. Llena una sartén para hornear con agua caliente y acomoda dentro los moldes (el agua deberá llegar a la mitad de los moldes). Calienta en el horno durante 1 hora, aproximadamente. Revisa de vez en cuando la consistencia del crème brûlée para evitar que se queme, intenta insertando un cuchillo delgado o un palillo en el centro de cada molde para ver si sale limpio, en ese caso puedes sacarlos del horno.
4. Saca los moldes del horno y deja que se enfríen en una superficie plana y a temperatura ambiente. Una vez que estén fríos, refrigéralos durante 8 horas.
5. Espolvorea una pequeña capa de azúcar morena sobre cada molde.
6. Precalienta el horno en la función de asar y acomoda los moldes en una charola para asar llena de agua fría y deja que el azúcar se caramelice (de 2 a 3 minutos). Saca los moldes de la charola y sirve.
*Nota: si cuentas con un soplete para cocina puedes optar por caramelizar el azúcar con este instrumento y evitar el último paso de la receta.
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